lunes, 30 de noviembre de 2020

Soy Turco.

 

Imagen:@ Berta Martín de la Parte


Carta de protesta soy Turco. Relatos encadenados

Buenas noches a todos. En las soledades de los días y de las noches de las últimas semanas , aquí, en el refugio por mi elegido, he pensado , reflexionado y llorado mucho por mis , recientemente , perdidos seres queridos. Primero fue el hermano de mi amo, y al poco tiempo mi amo, el marqués . Sucesivamente fueron difuminados más seres queridos al ritmo de imaginación de los que comenzaron a escribir el relato encadenado cuyo autor original fue Heinrich. apodado El Multiautor.


  • Pues sí, fue un lunes del mes de febrero del año 2020 cuando una tal Tatiana contactó con un tal Heinrich , por supuesto a través de Internet, a través de la plataforma 630 Yahoo. Ambos se pusieron de acuerdo , compartiendo una misma idea: Crear , iniciar la escritura de un relato. Un relato que fuera compartido por todos los que estaban pululando en un grupo denominado Multiply; un relato que iniciaría Heinrich  y que los demás deberían encadenar con sus propuestas creativas.  La propuesta la recibieron todos los que estaban suscritos a Multiply. Un grupo de personas, la mayoría de nacionalidad española y un par de personas de nacionalidades variopintas, de Méjico, Argentina, Brasil, Alemania, Inglaterra; ; a todos les une el idioma,,  el idioma español. Cada uno de ellos, tenían la opción de escribir unas veinte líneas de texto, y la primera línea debería iniciarse con la última del texto anterior, es decir Heinrich  inició la historia y los autores que así lo desearon continuaron  la historia después de leer lo creado por sus antecesores, pero teniendo la libertad de trasladar la narración con toda libertad imaginativa. 


Y ese es mi problema, además de crear personajes humanos, también me crearon a mí. 


Soy un perro y mis creadores me bautizaron con el nombre de Turco. Casi ya en el segundo capítulo del relato encadenado aparecí en escena. Me asignaron el papel del acompañante inseparable del marqués...El marqués “mi amo”, y yo a su lado,  vivimos enormes aventuras no exentas de peligros. Cruzamos mares y océanos. Atravesamos montañas casi inexpugnables. Nos perdimos en las selvas del Amazonas. El marqués era un caballero galante y muy enamoradizo,  en realidad era un culo inquieto, tan pronto la dama le sonreía enamorada, él se cerraba la bragueta  y colocando el dedo índice sobre sus labios signo de silencio , me indicaba que saliéramos de esa casa de lujuria, y protegidos por la oscuridad de las noches mi amo, y yo escapamos como dos delincuentes hacia nuevas aventuras. ¡Qué tiempos tan felices! 


Mi amo era un lector empedernido, y cuando descansaba de sus agitadas correrías , él se encerraba en la biblioteca de la mansión, conmigo siempre, a su lado. Aprendí tanto con él, Le gustaba leer libros en voz alta;  de aventuras, históricos, de romances, y hasta poesía. 


A través de sus lecturas, aprendí muchísimo y lo mejor de todo conocí a otros de mi especie perruna..

  • .Por ejemplo en la comedia palatina El perro del Hortelano , escrita por un tal Lope de Vega; y en la que se narra los turbulentos amores de una dama y su secretario , al terminar mi amo , yo me quedé muy escamado, ¿ por que no puso el autor nombre al perro?  ,¡  ese que no come ni deja comer. ! ¿ pero quién se va a acordar de un perro sin nombre? 

  • Cipión, el perro de las Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes Saavedra, dialogando con Berganza. Ambos perros guardianes de un hospital en una ciudad castellana. Yo a Cipión y Berganza les envidio muchísimo. ¡ Esa facultad de poder hablar!. 

  • Flush, protagonista de la novela basada en hechos reales, sobre la poetisa Elisabet Barret. Un perro de compañía y símbolo de libertad para la poetisa. 

  • Argos , el primer perro de la literatura, perro fiel de Ulises. Lo de Argos reconozco , es para emocionarse. 

  • Pero también en la literatura moderna/ actual existen perros protagonistas, a mi los que más me impresionaron fueron los perros protagonistas en el libro El traje del Muerto; sin ellos los perros,  la trama de la historia no tendría ningún sentido.

 

¿Y ahora qué? , los autores del relato encadenado me han quitado el papel. Me han eliminado del guion. Los autores jugaron con nosotros, de pronto el marqués desapareció del mapa, sin despedirse, le dio un infarto y se quedó tieso como una mojama y, a mí me dejó más solo que la una . Su mujer que me odia y la lagarta del ama de llaves, con Helmut el pelele de turno, están en trámites de juicio. Yo espero que les condenen a todos a la máxima pena, porque los odio. 


Ahora  mi escondite es la biblioteca en la casa del marqués. La casa ha quedado abandonada. El jardín está abandonado, aunque la primavera de este año luce esplendorosa, y las flores lo inundan todo. ¡ Qué cosas la Naturaleza no entiende ni de alegrías , ni desgracias; ella siempre a lo suyo como debe de ser!


Comencé a deambular por las habitaciones deshabitadas de la mansión. En una de esas noches, salí a patear las calles solitarias de la ciudad cercana, y tropecé con la página de un libro. La leí. Relataba el motivo del aullar nocturno de los lobos. Relataba que la Luna  desde el principio de los tiempos está empeñada en aprender a aullar, como los lobos. Pero,  la Luna es tan torpe que nunca consigue aprender. Por lo tanto los lobos perfilándose en la silueta de la Luna, repiten y repiten sin cesar su aullido lastimero. 


Yo ahora hago como los lobos, aullar sin cesar de pena, por el abandono de los autores compinches de Henrich El  Mutiautor , sobre mi cuerpo perruno. 


Pero  he tomado una decisión. Hoy por la mañana después de leer el manual de instrucciones del ordenador portátil del marqués conseguí entrar en la página en la que pululan los autores de mi existencia- ellos no saben que mi corazón todavía late-  y escribí:


Carta de protesta, soy Turco: ¡ Qué bonito es crear un personaje, así como de relleno y, luego olvidarse de él ! Pues bien, si tuvieran conocimiento los de Protección de Animales , os iban a dar a todos una lección de civismo y humanidad perruna. -  que a gusto me quedé. 


A continuación y ya metido en el mundillo internauta, he leído un capítulo del Relato Encadenado . Un capítulo en que un tal Altenbach, continua en el guion. Esto no tendría gran importancia, a no ser que el  tal Altenbach es repartidor de prensa, y por los datos ocultos entre comillas . ¡ Tate que aquí hay  tomate!... He sabido que es el repartidor de prensa que diariamente cada noche alrededor de las 4 de la madrugada reparte la prensa diaria, aquí, en la mansión del marqués. Esos periódicos que se van acumulando desde la muerte del marqués. Periódicos que nadie recoge ni lee. 


Hoy por la noche esperaré a Altenbach. Cuando él abra las puertas de la furgoneta, me introduciré en el vehículo, y a partir de ese momento me haré querer, seré zalamero con él , le consolaré en su soledad y, quizá consiga que él aprenda también a aullar a la Luna.


Para finalizar, os recomiendo que la próxima vez , no creéis un personaje a la ligera. Los personajes de papel y tinta , también tenemos Alma.


Y ahora os dejo, la noche está al caer. Ya se adivina el Ocaso, el Sol ha comenzado a atravesar la línea del horizonte y, pronto desaparecerá de mi vista. Voy a bajar a la entrada de la mansión, esperaré hasta escuchar el motor de la furgoneta de Altenbach...Y, entonces: …


Posdata: Como no soy rencoroso os deseo a todos ¡ que os vaya bonito! . Eso sí no olvidéis que odio los relatos encadenados. Turco.


30/11/2020

@ Berta Martín de la Parte.



sábado, 21 de noviembre de 2020

Querid@ Amig@.


Imagen: @ Berta Martín de la Parte.


Querid@ amig@:en tiempos de COVID- 19


Perfecto, me alegra mucho saber que a partir de ahora, también, estaremos comunicados por Whatsapp. ¿ Ves tú, como la tecnología puede ser fantástica? ¿ Te acuerdas de la obra corta de teatro que Esther y yo representamos? Loli & Pepi , al final fue como una premonición. Sí, a veces estar siempre comunicados, puede ser estresante, pero mirando el lado positivo en estos tiempos , que todos padecemos, estar comunicados se ha convertido en algo esencial. Por ejemplo, ayer pude hablar con mis padres y verlos, todo gracias a una videoconferencia. Mis padres son personas mayores pero muy interesados en las nuevas tecnologías y, como tienen un ordenador con conexión a Internet y, gracias a las instrucciones telefónicas de mis hermanos en los últimos días, ellos han aprendido a utilizar ese sistema de comunicación. Fue emocionante, algo indescriptible, si además te cuento, que la última vez que les visité , fue ¡ hace cinco meses! Mi madre me hizo reír muchísimo, estaba preocupada por sus canas: Hija, mira, yo con estos pelos; ¿ Cuándo volverán a abrir las peluquerías?. Mi padre que es más consecuente, al preguntarle que tenían hoy para comer, me respondió tan salao y muy regio: Hija, hoy he cocinado " rancho" como en la mili. De comida carne con patatas y, para la cena patatas con carne. Tú no te preocupes por nosotros, hacerse mayores tiene también ventajas . La experiencia ayuda mucho. Y él se quedó tan pancho. Yo les quiero tanto que no paré de enviarles besos virtuales. Mis padres me preguntaban, ¿ Qué hay de nuevo? ¿Qué es de tu vida? Que podía decirles, no mucho, simplemente la realidad: Cuarentena, aislamiento, nada nuevo que contar porque no pasa nada nuevo. Los mismos rostros, los mismos escenarios, algo así como si el teatro de la vida se hubiera paralizado. No queda más por limpiar, fregar y, yo pulir no pienso pulir nada. ¡ Faltaría más! La inspiración, es lo que más enfadada me tiene, bastante bloqueada, a pesar de proponérme cada día, mañana haré esto y lo otro; pero confieso que es tanta la desgana que mi cuerpo y mente siente, que todos los propósitos los aboco, otra vez, para el día siguiente. Una buena amiga me escribió por Messenger y propuso escribir monólogos, nuestros propios monólogos, pero, me di cuenta rápidamente, que el monólogo del día anterior es una repetición al monólogo de hoy y, asusta bastante que cada día se convierta en un monólogo repetitivo. Ayer soñé que encontraba una vieja amiga, en un lugar idílico, rodeado de Naturaleza. Comprábamos un café to go y un helado y, ambas nos sentábamos en la barandilla de una muralla que rodeaba una Abadía , hermosa y poderosa dominando el paisaje que parecía cortado en dos por el río que fluía abajo en el valle . Charlabamos, nos reíamos, criticamos a los políticos , recordábamos viejos tiempos, nos hacíamos fotos. Fué todo tan real, que hasta pude oler el aroma exuberante de las flores, escuchar el piar de los pájaros, respirar el aire limpio , escuchar el zumbido de una abeja que se puso a incordiar al lado de mi oreja derecha. Desperté y sonreí. Querid@ amig@, te deseo que en estos tiempos tan extraños, tú también hayas aprendido a disfrutar de nuevo del trinar de los pájaros, de regalarte los ojos con la paleta de colores que la naturaleza nos ofrece. A mi en estos momentos me parece que los verdes son más verdes, los azules más añiles, los amarillos más intensos, los rojos más vivos. Por cierto , me estoy dando cuenta de una cosa, esta carta que te escribo, está provocando el efecto de actualizar mis monólogos habituales. Amig@, gracias por haber provocado en mí , nueva inspiración. Con cosas como esta, el teatro está a salvo. No te preocupes, cuanto todos estos virulentos tiempos pasen, el teatro de la vida continuará y tú serás , por supuesto, el Protagonista. Cuídate mucho y continuamos en contacto , también por Whatsapp,

Fin

Abril 2020

@ Berta Martín de la Parte





viernes, 6 de noviembre de 2020

Instantes robados.

Imagen: @ Berta Martín de la Parte.

Instantes robados

 Este verano las temperaturas están siendo implacables. Solamente refresca un poco por las noches, por eso  alrededor de las once de la noche  Alfonso abre las ventanas de todo el apartamento. Afuera en la calle el viento es casi inexistente, pero algo  parecido a una brisa, circula de ventana en ventana, de habitación en habitación, invadiendo el espacio,  ventilando y  mejorando la calidad del aire interior de la vivienda. 


 Desde hace un par de años Alfonso tiene instalado un equipo  de aire acondicionado , pero él no lo soportó, más de una semana. Ese ruido constante y zumbón a los oídos, le sobrepasan y  un día , hasta estuvo a punto de tirar el aparatito por el balcón.; resumiendo, nuestro protagonista  no volvió  a utilizarlo. Para mejorar la sensación térmica encontró una solución, bajó hasta el sótano de la casa y ahí lo vio ,su adorado y tradicional ventilador. 


Alfonso ha pasado la última noche con  estados de duermevela, uno tras otro,en ese estado de somnolencia con sueños de esos, que se sueñan y mientras, uno cree estar despierto. En uno de esos sueños se vió haciendo limpieza de esos” trastos”que nos acompañan durante años y   que tan difícil   nos resulta deshacernos de ellos  Pero su objetivo principal era poner en orden su galería de fotografías .En el sueño lloró implorando a su madre que le dejaran regresar allá al pueblo de su infancia , de su niñez y  del principio de su adolescencia. Allí, donde se quedaron para siempre sus mejores latidos del corazón.


  Soñó , también  con sus primos y amigos del pueblo.  Era verano y todos juntos se dirigían  de excursión  hasta el río. Los vió a ellos y él, , sudorosos pero exultantes de alegría. Vestían todos  pantalones cortos, y  camisas de manga corta. calzaban  playeros y otros sandalias. Sin un gorro que les protegiera del Sol. No lo necesitaban, ni tan siquiera pensaban en ello. Conducían las bicicletas por los caminos sorteando las piedras, los hoyos, De vez en cuando la cadena de las bicicleta se salía del engranaje y aunque al principio les daba mucha rabia, en el transcurso de la reparación hacían bromas entre ellos, , olvidándose del tiempo, olvidando el polvo del camino que les cubría el cabello como si fueran polvos de melocotón. Lo único que les importaba era volver a montarse en las bicicletas para llegar lo antes posible hasta la orilla del río, desvestirse y lanzarse al agua para disfrutar del momento y reir como lo que eran “felices”.


  Alfonso por fin se despertó, y atrapado todavía en el sopor del sueño, rememoró la última vez que visitó el pueblo, él tendría unos doce años. Acompañó a su madre, por supuesto por asuntos de familia. Ambos se alojaron en la casa de sus abuelos, los padres de su madre.


En aquella ocasión la casa de sus abuelos le pareció más pequeña.  La habitación en donde él  siempre dormía parecía haber reducido su espacio, y  que decir de la cama,,. Recordó que en aquella visita se había tumbado nada más llegar,  como en otros tiempos,  sobre la cama ... Sintió que ya no se tendía  sobre  aguas cenagosas coloreadas por la inocencia en  donde uno  parecía hundirse , hasta quedar atrapado en un acogedor hueco, , rápidamente se dio cuenta que la culpa la tenía el colchón. Lo habían cambiado. Ya no era un colchón de lana. El actual era uno de esos con  muelles. ¡Qué lástima! ,pensó. Durante un periodo de tiempo indefinido se quedó  allí,  tumbado, mirando hacia el techo. Sonrió , ¡la lámpara era la misma de tiempos pasados! Por un momentos se sintió arropado, como cuando él era más pequeño y cuando le pedía a su abuela , por las noches , que dejara la lámpara encendida y ella su querida abuela Dorotea, le obedecía porque ella sabía que su nieto  tenía miedo de los posibles fantasmas que habitaban la casa.


✫✫


 Alfonso , recién levantado y desayunado,  descorre  las cortinas de las ventanas del salón , dando paso libre a los matinales rayos del sol para que entren por las ventanas abiertas. Alfonso se apoya en el alfeizar de la ventana , y queda pensativo. Hacía dos días que estaba anunciado un nuevo Lockdown, exactamente el inicio sería el próximo domingo. Todavía faltaban dos días en las que podría continuar disfrutando del sonido de las risas cantarinas de los niños jugando en las calles. El traqueteo de los coches circulando por las calles atestadas de transeúntes; unos camino hacia el trabajo, otros en dirección a los supermercados, o simplemente para contemplar los escaparates engalanados con ropa de todo tipo. Los de las zapaterías en donde los escaparates exponen su particular pasarela. ¿ Estarían algunos de esos zapatos destinados a calzar los pies de una nueva Cenicienta? ...Mira hacia la cafetería de enfrente, sabe que dentro de una hora se iniciará la ocupación de las mesas en la terraza. Las ocuparan en su mayoría amas de casa, madres, las cuales después de dejar en el colegio a sus hijos, se reúnen para charlar de sus vidas, de como les va con los maridos, hablarán de sus hijos. De la guerra que dan, pero que las hacen tan felices.  Él echará especialmente en falta, por las noches , los sonidos de los clientes nocturnos haciendo la última parada después de asistir a un concierto,o, una obra de teatro, ellos lo celebrarán bebiendo líquidos espumosos de los que se escaparan algunas burbujas mezclándose con el sonido cristalino del chocar de vasos y copas en los brindis, las carcajadas o exabruptos de algún que otro borracho. En definitiva creando una nueva composición musical extraordinaria…

¡ Esta pandemia va a poner todo patas arriba!...  El ventilador continúa colocado como siempre en el centro del salón en espera de que le pongan en funcionamiento.. Por suerte,  hoy hace calor pero como si se hubieran confundido de trayectoria , al menos un par de nubes se han  instalado en el cielo impidiendo a los rayos solares, derretir el asfalto de las calles. Pues aquí tenemos hoy  a nuestro protagonista  a primeras horas de la mañana, dispuesto a poner manos a la obra al plan concebido en sus sueños de duermevelas. El objetivo final, es enmarcar las fotografías que cronológicamente ha ido poniendo en la pared , sujetadas  simplemente con chinchetas. Lo ha ido posponiendo, le faltan tantas fotografías…..


  Las fotografías expuestas sobre las paredes  son el reflejo de sus actividades en los últimos años. Hubo un momento en que se rebeló y se prometió a sí mismo , no volver a guardarlas en un álbum de fotos. Alfonso desea ver cada día como evoluciona su vida, su aspecto, sus amigos. Observa las imágenes y le vienen los recuerdos de aquellos momentos. Trata de evitar a toda costa , que las fotografías terminen empolvándose en los álbumes de fotos. Porque para él las fotografías son seres vivos. Instantes de su vida. Las fotografías, piensa Alfonso, no solamente  tenemos nosotros el derecho de mirarlas, sino que ellas asimismo tienen el derecho de vernos. En realidad ambos somos uno. Sucedió en un instante, ahí estaba la ocasión. El objeto. Las plantas. El río. Las bicicletas. La familia . Simplemente disparar la máquina. y en un pis pas quedar impreso el instante para la eternidad. 


Durante los últimos meses Alfonso se había dedicado, en su tiempo libre,  también   a comprar marcos para enmarcar las fotografías . 

Los compró de diferentes medidas, en diferentes colores, con diferentes formatos. Pero quizás era así el destino, los marcos permanecían abandonados, solitarios envueltos en el papel de regalo que la dependienta de la tienda de cuadros y marcos, envolvía primorosamente. 


La dependienta el primer día que  Alfonso entró en la tienda, le miró con gusto- de esto se dió cuenta , porque la estaba viendo reflejada en un espejo con marco de piedras de Swarovski el cual estaba colocado casi a la entrada , al lado mismo de la primera estantería en donde el surtido de marcos , muy variada por cierto, comenzaba. Alfonso para no delatar a su embarazoso  miembro viril ,se sentía excitado , se limitó a girarse y simplemente le envió una sonrisa de un modo quizás demasiado encantadora. No fueron necesarias un cruce de palabras, bastó simplemente una sonrisa. para que la vendedora y él quedaran unidos por el hilo invisible de la seducción.


 La tengo que sacar una foto a escondidas- pensó Alfonso en aquella ocasión...

Pero tan rápidamente como le vino el pensamiento, así lo descartó. Rondando los cincuenta años de edad, se considera un hombre joven, con cierta experiencia en el trato con mujeres, y por ello se estaba dando cuenta que las relaciones con ellas suelen ser muy sorprendentes volviéndose a veces muy complicadas. Y, él por el momento necesitaba tranquilidad. 



 En esa etapa de su vida Alfonso es feliz, encerrándose por las tardes en su vivienda. No necesitaba nada más. Últimamente le parecía que a través de esa brisa que circulaba de ventana a ventana le traían mensajes de su niñez y, eso le reconfortaba. Pero él echaba de menos , esos momentos que no fueron y pudieron haber sido. Momentos en los que no existe ninguna fotografía como testigo de ellos. Simplemente porque a él no le permitieron participar. y echaba en falta el sentir esos momentos, pero nunca pudo y ese era su tortura por que solo perdura aquello que has vivido. Alfonso echa especialmente en falta una fotografía una del abuelo Eduardo, al que siempre  recuerda sentado sobre la era, rodeado de espigas como el oro y amapolas rojas. Alfonso recuerda a su abuelo en los veranos con gotas de sudor resbalando por su rostro, que por entonces comenzaba a estar surcado por arrugas que se adivinaban serían profundas. Lo recuerda acompañandole en las fiestas del pueblo, mientras la orquesta tocaba la música ininterrumpidamente, tres días con sus noches, convirtiendo las noche en una ruidosa feria. Y lo que más recuerda Alfonso son esas noches de verano, cuando llegaba el atardecer y los dos él y su abuelo se tumbaban sobre la hierba del prado cercano a la casa, dedicando el tiempo a escuchar historias y cuentos de su querido abuelo y,  él Alfonso escuchándole embobado a la vez que ambos contemplaban las estrellas en ese cielo infinito en la que cada una de ellas, como su abuelo le explicaba, tiene el poder de hacer cumplirse los deseos tan solo con mirarlas y desearlo. Alfonso nunca se atrevió a decirlo pero en sus íntimos pensamientos le decía: ¡ Abuelo no te mueras nunca!. ..¡ Pero se murió , de repente!. 

El día que Alfonso se enteró de la muerte de su abuelo, la noche se le antojó oscura, sin estrellas que brillaran; pero sí percibió,  a pesar de que sus ojos parecían estar nublados  por  una espesa y densa niebla ,un polvo de estrellas cayendo en una fina lluvia  a modo de lágrimas , hasta se le antojó haber escuchado la voz de su abuelo diciéndole :  Alfonso no te olvides nunca de pedir deseos a las estrellas...Alfonso y sus hermanos no asistieron al entierro. Riñas de familia.


 Durante muchos años él se ha preguntado el porqué de esa distancia, ese desapego de sus padres con sus familiares. Lo que más lamentó Alfonso desde que cumplió los doce años, fue  haber perdido el contacto con sus primos, sus tíos, sus  abuelos. Y, todo porque a sus padres lo único que les preocupaba eran ellos mismos. A él  y a sus hermanos no les preguntaron nunca, si estaban de acuerdo con todas esas rencillas entre ellos... .Las herencias, las preferencias por un hijo u otro. Los malos entendidos como, tú no me llamas, pues yo a ti tampoco. Al día de hoy Alfonso todavía tiene una pregunta pendiente, deseando salir disparada de su boca, algo así como en la punta de la lengua.::¿  Por qué nos robastes   una parte de nuestra propia historia, esas historias detrás de las historias? Con lo que le hubiera gustado a él  volver todos los veranos, allí , en donde pasó los mejores momentos de la infancia. Jugando con los niños en las calles .Corriendo al lado de sus primos y primas. Cantando a gritos a través de la carretera, subidos en  las bicicletas , pedaleando alegres y felices, Desayunando en casa de los abuelos, huevos fritos con tomate frito, un buen tazón de cacao, todo ello acompañado por una buena rebanada de pan de hogaza. Yendo a comer a casa de sus tíos, en donde  la comida sabía tan rica. .Acompañando al abuelo Eduardo hasta la bodega, subido en la parte de atrás de su bicicleta mientras Katy la perra nos seguía ,dando saltos de alegría, mientras la abuela Dorotea nos despedía con la mano y una recomendación: ¡ Tened cuidado!.


Alfonso escucha el tintineo de su teléfono móvil, el sonido le devuelve a la realidad. . Se  aleja de la ventana abierta desde donde estaba disfrutando del panorama de la calle, para dirigirse hacia el dormitorio . Allí está el teléfono. sobre la mesita de noche . Lo coge y abre la pantalla y ve un mensaje en su whatsapp enviado por una persona con el nombre " tu prima Elvira" . Alfonso ahonda en sus recuerdos y no logra extraer recuerdos con el nombre Elvira. 


De pronto es como si un mundo muy lejano retornara del  pasado , para poder por fin entender su presente. Un flashback con escenas llenas de la luz que conformaron su niñez, en las que la nostalgia fue inexistente porque las escenas se quedaron grabadas en sus recuerdos, unos recuerdos que ahora como si una luz intensa los iluminara , regresan.    Elvira- exclama- mi prima Elvira. La hija de mi tia Carmen. La hermana de mi prima Isabel.


 Casi con manos temblorosas abre el mensaje y allí aparece una galería de fotografías de un tiempo pasado,el tiempo pasado que él ha echado tan en falta , cada fotografía acompañada de un texto explicando quienes aparecen en las fotografías . Fotografías de sus abuelos, de sus tíos Carmen y Jaime. De sus primos Alberto, José, Alejandro , hijos de sus tíos Eladio y Adela. Fotos de una reunión familiar con los tíos de sus tíos, los amigos de sus primos y primas. La celebración de las bodas de plata de su prima Elvira, en donde se pueden ver dos chicos jóvenes al lado de sus novias, ellos los hijos de su hermana Isabel. Su tío Jaime de aspecto mayor pero con el mismo gesto de cordialidad y simpatía que tanto le caracterizaba. La hermana de su tío Jaime al lado, a ella parece que los años no hubieran pasado por ella. Una fotografía con la imagen de mi prima Elvira a la izquierda, su madre Carmen en el centro y su padre Jaime entre ambos, imagen coronada por un cuadro pintado por éste último representando a su esposa Carmen.


---Emocionado lo primero que Alfonso hace, es enviar a su prima un mensaje de respuesta. Decirle la alegría enorme que había sentido al ver las fotografías. No la pregunta de que modo ha obtenido su número de teléfono. Ya lo hará más tarde. En ese momento solo importaba  una cosa, ponerse manos a la obra, iniciar el enmarcado de las fotografías. ¡ Al carajo con la pandemia!... Baja rápidamente a la tienda de fotografías del barrio, para que impriman las imágenes.  


Ya de regreso al apartamento y con las copias en sus manos, Alfonso llora al ver las imágenes impresas en papel. Veía sonrisas,  gestos , expresiones, y suspira contento y emocionado, al comprobar el paso del tiempo, de sus familiares. El tiempo no se había detenido tampoco para ninguno. Pero por fin podía enlazar su historia con las de ellos. Por fin podría rellenar los huecos del crucigrama , ya no permanecerian más tiempo vacíos. Ahora cada casilla tenía su signo del abecedario. Ya no existiría el silencio de  imágenes desconocidas. Ahora su contenido, cada imagen, era por sí misma una historia. Alfonso se sentía feliz,  La brisa que refrescaba el apartamento , ese aire en movimiento , de repente se convirtió en una ráfaga de viento, repleta  de susurros, que llegaban a los oídos de Alfonso , liberando, todas las ausencias,  Finalmente iba a conocer las historias detrás de su historia. .   


Final. 

@ Berta Martín de la Parte. 

6/11/2020 








 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

El " Yo" de Juan y su sorpresivo " MI"


Imagen: @ Berta Martín de la Parte.


 El “Yo” de Juan y su sorpresivo “Mi”


Juan se levanta diariamente y sin permitirse un exceso, siempre a la misma hora, las ocho de la mañana. Buena parte de su desayuno consiste en diversas menudencias…, una porción de queso blando, una nuez de mantequilla y una cucharadita de mermelada…, todo ello untado lentamente en una mínima porción de pan integral. El único líquido que su estómago recibe a esas horas es el que llena la taza de dibujitos con tres elefantes de distintos colores en la que echa el café instantáneo. En todo ese ritual diario de engullir tan frugal desayuno, emplea un cuarto de hora largo.


Una vez realizado este acto diario y ya acicalado igual ue un figurín, sale de su casa en dirección a su trabajo, con un maletín de cuero negro como única compañía. 


El trayecto a sus ocupaciones diarias, transcurre siempre del mismo modo… Llegada a la parada del autobús. Subida al susodicho transporte. Pago del billete de ida y vuelta. Acoplamiento de sus posaderas enfundadas en un sobrio pantalón de color gris, sobre el asiento duro y frío del autobús.  


Juan tiene por costumbre elegir asientos situados al lado derecho, por lo que la postura que adopta diariamente tanto en las idas como en las venidas es la de un cuerpo de espalda bien recta, de la que sobresale una cabeza claro está, la suya, mirando hacia la derecha. Si uno se fija en él y le mira de frente, al contemplarle podrá pensar que Juan ha nacido ya con esa postura. Es más, las personas que como él utilizan a esa hora el autobús han confundido en más de una ocasión, su oreja izquierda con la nariz.


Cuando llega a su trabajo la comunicación cara a cara con sus compañeros puede decirse que es totalmente inexistente. Eso sí, en su trabajo es más eficiente que ninguno. Su vida laboral no le resulta nada frustrante, pues pone toda su cabeza y atención en ello, por lo que es lo único que le produce alguna diversión.


Su mesa de trabajo está siempre limpia y ordenada, prestando una atención obsesiva al detalle por esta razón sus agendas siempre están al día. Los lapiceros bien afilados, sus archivadores perfectamente ordenados, es más puedo asegurarles que los defectos en su vida son inexistentes.


Pero toda esa eficiencia, toda esa perfección en las cosas, todo ese orden, le hacen olvidarse de su entorno, de sus compañeros, de los halagos a los subordinados. Y, esa actitud es su perdición . No ha conseguido, en los quince años que lleva trabajando en la empresa, hacer amigos ni tan siquiera uno. Así pues sus únicos amigos son la soledad y el silencio.

Después de haber desgastado en cierto modo su niñez y su adolescencia, en adquirir estudios pero no vivencias, Juan se ha convertido en un ser escueto en palabras, triste, recto y muy crítico consigo mismo; y en cierta manera a los ojos de los demás es un ser odioso. Sin él saberlo, a pesar de creer que todo lo sabe, se ha transformado en un necio, cuyo aspecto es el de un hombre de tez pálida y canas prematuras. Hasta tal punto ha llegado su necedad, que todavía se atreve a preguntarse cuál es el motivo por el que a su edad nadie quiere ser amigo suyo. 


Pero no deben caer en el error de pensar que él es como uno de los personajes de Chejov “ en los que se rompen de pura melancolía”.


Juan sí vive su presente, aunque no repare en los que él llama indiferentemente intrusos. Como consecuencia de haber ahondado en su vida interior, sorpresivamente y de un modo inesperado, yo he descubierto que en su fuero interno él oculta un gran secreto. Como cualquier ser humano que pulula por la vida, no consigue zafarse del profundo sentimiento que a todos nos desborda, ese sentimiento que se nos escapa de las manos, esa emoción incontrolable que es el enamoramiento., pero con una gran diferencia , sus enamoramientos siempre son platónicos.


Diariamente al término de su adorado trabajo, Juán se dirige a la parada del autobús con el fín de regresar a su hogar. Espera pacientemente la llegada del transporte. Prepara su billete de ida y vuelta adquirido por la mañana y, con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón- gesto muy habitual en él- canturrea mentalmente una estrofa de la Traviata. Esta última acción , de un modo inconsciente tiene la virtud de convertir el gesto de su cara en un ocasional estiramiento horizontal de sus labios, por lo que sus mejillas se elevan ligeramente un poco hacia arriba, haciendo creer a la gente que le observa que él está sonriendo.


Es tan transparente y sencillo su enamoramiento que nadie logra percatarse de ello, pues es bien sabido que la condición humana tiene el defecto de prestar más atención  a los hechos aparatosos y sonados que a los simples y sencillos, como por ejemplo, el del acto de enamorarse.


Sin ruido alguno excepto el del motor del autobús y enmascarado entre el murmullo incongruente de los viajeros, Juan se inmiscuye en el interior de los viandantes que contempla en el transcurso del viaje.


En la primera parada que se detienen , observa minuciosamente a las féminas, tratando de hallar en ella un cuerpo cuya armonía sea perfecta. Es importante señalar que no tiene predilección por una armonía especial, más bien  varía sus gustos, dependiendo del día; si es lluvioso, si es frío, si por el contrario es un día soleado y caluroso… En esta primera parada no ha encontrado la mujer buscada, seguramente ni en la segunda y tampoco en la tercera, pero como aún le restan otras quince paradas más, tengan ustedes la seguridad que consumará el milagro del hallazgo. Hoy se va a cumplir este refinadísimo deseo , en la parada número catorce. Veamos lo que ocurre:


Parapetado detrás del cristal de la ventana del autobús, su mirada se detiene en una de las figuras femeninas que se hallan en posición de espera. Se encuentra de espaldas a él. Es un momento. Es como un soplo fugaz que trae consigo esa extraña sensación que todos solemos llamar atracción amorosa. Y, de un modo consciente abandona su solitario “ YO”, para dejar libre como un pájaro a su único y mejor amigo, su “ MI” ; más romántico y soñador, en definitiva, más humano, adentrándose en la falsa comedia de la vida, donde diariamente el Amor roba a destajo, admiradores de su gran valía.


Juan traspasa la frontera entre la realidad y el mundo de los sueños; y, como si fuera un gran mago, atraviesa sin dificultad alguna, el cristal de la ventana. Se coloca al lado de la mujer elegida de antemano esbozando una amplia sonrisa, pasa su brazo derecho por encima de los hombros de la mujer, atrayéndola hacia él, suavemente, como si lo hubiera ensayado un millón de veces. Ella le mira dulcemente, con sus ojos castaños rodeados de largas y espesas pestañas negras; creándose entre ellos dos una pasión arrebatadora en la que sin necesidad de tocar sus cuerpos, les hace sentir un calor abrasador , que les incita a rozar los labios de uno contra los del otro, a la vez que se escucha un silencioso ! ámame cariño¡ .


Seguidamente nuestro protagonista comienza a estudiar manualmente el contorno de la mujer. Esta acción la realiza con los ojos cerrados, una manera muy acertada de descubrir palmo a palmo las sinuosas curvas femeninas , que siempre logran hacerle caer en las redes del deseo. En esta ocasión el examen lo da por aprobado, más bien con nota sobresaliente… Pero aún le falta por realizar una última prueba antes de decidir si se enamora o no, totalmente, de esa mujer… Será su sentido del olfato, sus gustos pituitarios serán los que determinen si,  la mujer elegida , es la que él busca… Continúa con los ojos cerrados, las dos manos continúan colocadas en las caderas de ella; pero ahora, acerca sus mejillas pálidas al rostro, para nosotros, invisible de la mujer…, aspira suavemente poniendo todo el interés del mundo, con el solo propósito de atrapar el perfume innato, que cada persona exhala… Transcurre un segundo escaso, tiempo suficiente para comprobar que en esta ocasión se ha equivocado de mujer… Ella no huele  a rosas ni a jengibre, ni a miel o romero, pero estos detalles no son los más importantes… Él si se hubiera prendado de ella,  para siempre ,si su aroma hubiera sido tan penetrante, como el que desprende la persona que ofrece a su enamorado, un amor clamante, invicto, tesonero, que cuando sienta frío busque el calor de su amado.


Pero lo sucedido no le hace sentirse un perdedor, pués tiene bien claro que , nada hay tan dificultoso que la insistencia no lo pueda superar. Este encuentro no ha sido más que un incidente que como tal olvidará pronto; tan rápido que ya suena de nuevo el motor del autobús, poniéndose otra vez en marcha , a la vez que de un modo regresivo su “MI” se reintegra al cuerpo material de su “YO” .


Finalmente, con esa seguridad que da el saber que nadie conoce lo que uno está pensando, mira descaradamente al resto de los viajeros y su boca aunque parezca inhabitual en él , se entreabre ligeramente provocando una sonrisa leve, que por un momento dulcifica el gesto de su rostro , siempre serio. Un rostro que en aquel momento oculta una muda súplica de consuelo a su inseparable soledad.


Final

30/09/2020

@ Berta Martín de la Parte.

 


 



miércoles, 9 de septiembre de 2020

Un duende atrapado.

 


Imagen: @ Berta Martín de la Parte

Un duende atrapado.



Caminaba yo tan tranquila dejando que mis pies dieran los pasos. Iba yo mirando  los guijarros que asfaltaban el camino, deleitándome con los aromas de la Naturaleza, observando el vuelo de las aves cuando de pronto uno de ellos descendió en picado .


 Le vi posarse unos pasos más adelante, sobre un tronco de un punto del camino. Comenzaba a ocultarse la luz de la Vida, pero aún me dio tiempo de escuchar lo que susurraba  el silencio. El sonido provenía sin temor a equivocarme del lugar  en donde el ave se había posado. Después de caminar doce pasos más , llegué;  le vi , allí a la izquierda . Me miraba fijamente. Algo se camuflaba en un tronco viejo y seco, al que algunas hojas verdes le habían salido mientras sobre las hojas, se posaban los reflejos conjuntados de luces y sombras.


 Mientras escuchaba el sonido de las bellotas cayendo de los árboles,  rebotando sobre el suelo,  entre nosotros el tronco y yo , surgió una unión invisible e iniciamos un diálogo conjunto y armónico a través de la belleza y el amor. Y ahí me encontraba yo , como Eros, buscando inconscientemente  con anhelo algo que fuera bello y auténtico,  y me sumergí en la abstracción para escaparme de lo cotidiano. 


 Él me miraba fijamente a través de sus ojos , dos huecos estratégicos , y tan profundos. Me reveló  ser un duende atrapado, desde tiempos milenarios; me confesó que una vez él fue un valeroso caballero andante, cuyas hazañas y aventuras quedaron reflejadas de un modo anónimo en algunos  libros de Caballerías,  pero cayendo en  las redes pasionales  de una bruja muy hermosa, ella le robó el Alma y le hechizó convirtiéndolo en un duende quedando atrapado eternamente en el tronco de ese árbol, ahí en el bosque del dios Odín.  


La noche inundó el lugar de oscuridad y, e inicié una carrera de vuelta a casa, con el corazón exultante entre preguntas sin lógicas respuestas. ¡ Simplemente todo había sido una ilusión! . 


Volví al día siguiente , regresé caminando hasta el mismo lugar, anhelando el reencuentro con el duende atrapado. No le encontré,  o , sí, no estaba segura, las sombras, el aire, los aleteos de las aves, el aroma de la Naturaleza repetían sus ciclos,   pero ya no me embriagaban lo mismo que . como el día anterior. Me crucé con troncos secos en los que algunas hojas verdes le habían brotado, Solamente veía troncos . 


Decepcionada supuse que el día anterior me había imaginado todo, que todo fue solamente eso, una ilusión.  Inesperadamente recordé que el día anterior había fotografiado el tronco con mi móvil ,  Abrí la carpeta de archivos y, ahí estaba él,  No, no lo había soñado.


¡ Que te vaya bonito Caballero , continúa hechizando y relatando historias a los caminantes, y al dios Odín.!



Autora: @ Berta Martín de la Parte 

09/09/2020


viernes, 31 de julio de 2020

Cocinando con las palabras.


Imagen:@Berta Martín de la Parte.

Cocinando con las palabras.

Cuando yo era todavía una niña, en esa edad en la que todos los olores y sabores,  que rodeaban mi existencia, los fui descubriendo poco a poco; de todos esos olores , esos aromas  , el que más se me quedó grabado en la pituitaria , ese fue el olor de mi madre. Yo no lo  recuerdo , pero al nacer  seguro que el primer olor acompañado del sabor , con el que inicié mi colección aromática particular ,fue el de la leche materna, esa que nos alimenta en nuestros primeros pasos y seguramente nos predispone a sentirnos seguros y protegidos, y nos anima a dar los primeros pasos , a caminar en el inicio de nuestras vidas, porque nos sentimos arropados, protegidos. El olor a miedo, o a felicidad,  en el transcurso de nuestro caminar aprenderemos a distinguirlos, entre la maraña de circunstancias que nuestra vida nos depare.

Pero en esta ocasión no voy a escribir sobre el olor al miedo, deseo escribir  sobre las palabras olor y sabor que conforman la inspiración.

Mi madre nació  guapa, es guapa , y continúa siendo la mujer más hermosa de todas las que en el transcurso de mi vida he conocido., y además cocina con un arte que hasta podría describirlo como elegante. Sí,  ella sabe cocinar con las palabras. 

Me viene a la memoria, un domingo . Yo tenía ocho  años, una edad en la que  yo todavía parecía moverme en dos planos. el externo y el interno; esa etapa en el que yo creaba mi propio mundo, razonaba buscando la lógica de mi pensamientos, y  así de ese modo poder reflexionar , imaginar , crear y concentrarme; en realidad mi capacidad lingüística de expresión estaba a un nivel muy bajo, yo,  tenía problemas en el colegio, la gramática no era lo mío. Pues bien ese domingo , yo estaba terminando  de tomar el desayuno, cuando mi madre me dijo: 

  • Hija , hoy vamos a cocinar juntas. 

Yo la miré fijamente, todavía sosteniendo la taza de la que había bebido un cacao caliente. Qué raro- pensé- nunca me ha dejado ayudarla. 

  • Pero mamá, yo no he cocinado nunca.

  • No hay discusión, hoy tú y yo vamos a cocinar  juntas. Así que aséate y cuando termines vienes a la cocina. No pierdas tiempo, no te quedes embobada mirándote al espejo. Tenemos mucho por hacer.

Hice caso a mi madre, pensé si eso la hace feliz, no pienso discutir con ella. Con ella yo procuraba siempre ser no solo su hija, quise , desde que tuve uso de razón , verla contenta. 

Muchas veces,  sin especial motivo, en la primavera y el verano, cuando yo regresaba del colegio, al pasar por el parque El Campo Grande, a mitad de camino,  un parque para mí mágico, en donde habitan en armonía , aves como el pavo real, palomas, cisnes que nadaban en el estanque como hadas ingrávidas sobre el agua; ardillas, estas últimas me sorprendían siempre con su sonrisa , sí las ardillas sonríen, y sus ojos un poco saltones,  te miran como si te hablaran. entonces yo teniendo mucho cuidado de que el guardia del parque no me viera, era cuando yo robaba un par de rosas rojas. Las escondía en la mochila, y como si fuera una mosquita muerta reanudaba la marcha hasta mi casa. Esos inocentes robos ,continué  realizándolos  durante años hasta terminar mi etapa escolar, me hacían sentir atrevida, valiente, única, y todo para hacer sonreír a mi madre, lo mejor de todo fueron todos los besos que mi madre me daba, entremezclados con palabras de enojo, por haber robado las flores, y con palabras de cariño como,  hija cuánto te quiero. Yo me excusaba argumentando cosas como , mamá tenías que haber visto a los pavos reales, desplegando sus colas de plumas como abanicos, y pavoneándose con sus andares de reyes y reinas en un paraíso. Y que decir de los cisnes tan elegantes , tan etéreos. Confieso que no fue nada fácil renunciar a esos robos furtivos de colegiala. 

La casa de mis padres tenía dos plantas, una de esas viviendas adosadas  , esas que están construidas junto a otra similar, pegadas de  uno de los lados de la casa, la casa no tenía jardín en la parte posterior, pero en su defecto había una gran terraza delantera, en donde mi madre colgaba tiestos llenos de geranios con hojas en forma de hiedra, y con un olor que para mi era indefinido. Pero lo del olor indefinido  de los geranios lo suplía yo con el de las rosas robadas. 

Subí al primer piso de la casa en donde estaba el cuarto de baño , y me aseé lo más rápido que pude. En el transcurso de mi aseo personal, me contemplé detenidamente: Estatura pequeña , para mi edad, al menos 8 centímetros menos de estatura de lo normal. Mi constitución delgada. En aquella edad pesaba muy poco, pero comer comía bastante, yo siempre tenía hambre.   Cabello de color castaño claro, largo y rizado. Esos rizos me tenían un poco acomplejada, pero una vez mi madre me dijo, - hija que guapa eres y esos rizos son como tú,  rebeldes pero firmes. Desde entonces cuando me miraba  al espejo y viéndome  allí reflejada , los complejos, que sí los tenía , se disminuían solamente con recordar las palabras de mi madre. De pronto estando absorta en mis propios pensamientos y cavilaciones de belleza, escuché la voz de mi madre, que me reclamaba desde la cocina. Bajé los peldaños de las  escaleras de dos en dos, como una ardilla , esa categoría de animales activos que constantemente buscan alimento y refugio. Con las ardillas, del parque El Campo Grande,  soñaba yo muy a menudo, y como si siempre quisieran  informarme de cosas positivas , al despertarme me sentía feliz. 

- Mamá ya estoy aquí, que vamos a cocinar. - Hija, hoy vamos a cocinar con las palabras. Ellas serán los ingredientes principales. - Mamá que cosas dices, yo pensé que se cocinaban las verduras, la carne, el pescado, las legumbres, pero las palabras , no entiendo nada.

Yo misma me quedé sorprendida de haber mencionado cuatro palabras de corrido, con la cantidad de problemas que siempre tenía en la escuela para recordar los nombres de las cosas.

- Si claro hija, tienes razón pero en esta ocasión no mezclaremos en el proceso de la preparación los nombres de cada producto, en esta ocasión nos centraremos en los olores y los sabores. Ya tengo preparados aquí- dijo señalando una extensa cantidad de tazas con, sal, pimienta, perejil, orégano , platos con pequeñas cantidades de mejillones, almejas, conejo , pollo, gambas, etc., todos los olores y sabores, cocinaremos una paella valenciana.

Mi madre encendió un fuego de la cocina, y puso una paellera sobre la placa de la vitrocerámica.

- ¿ Mamá como se llama eso? No recuerdo la palabra. - Hija, esto es un cacharro de cocina, especial para cocinar Paella. quizás no tiene un sabor determinado es de metal y tampoco un olor especial, pero no se te volverá a olvidar su nombre. Es una sartén con dos asas , hecha de metal. y el olor que reconocerás al tocarla- pasa la mano sobre ella y espera- y ahora huele tu mano. ¿ A que huele tu mano? . Cada piel es única, y la reacción de la piel con el metal ha producido un olor único, con ese olor podrás recordar siempre el nombre de .. - La sartén,- contesté.. - Hija este cacharro de cocina tiene un nombre especial, el nombre es Paellera. Bien, has entendido el juego. Continuemos. Ahora echaremos un líquido que tengo aquí en la botella. Tendrás que aprender a reconocer su olor y sabor. Acércate¿ a que huele ? ¿ Qué sabor tiene? - Huele a aceitunas, y sabe un poco amargo, Mamá ya se que esto es aceite. - Bien, prosigamos.

Mi madre iba mostrándome cada ingrediente, y con cada uno me hacía probarlo con la lengua y olerlo. Me iba explicando los diferentes olores y sabores. Y yo poco a poco iba memorizando los nombres, las palabras de cada objeto , de cada especia, de cada ingrediente .

Aprendí que el perejil, sabe a frescura, y huele a alegría, abre el apetito. La sal sabe a mar y huele a sol y playa. A baños en la playa .

Mi madre me enseñó el sabor del tomate, una mezcla entre azúcares y acidez; con olor a tierras lejanas allende los mares. Y, que decir de la pimienta, mi madre me habló de un tal Marco Polo, que surcaba los mares en busca de nuevos mundos y de nuevas especias. Yo me quedé con el sabor de boca impregnado de libertad.

Las dos juntas continuamos durante toda la mañana, preparando una paella valenciana, en la que mezclamos el sabor de los pastos de las praderas y de las montañas.Los olores de los mares y de las huertas, de los pinares, de los bosques del Norte , los campos de olivares del Sur y los viñedos de uva roja o verdilla. . Con los olores de las meriendas en el campo, con los sabores de la amistad y la confraternidad. Con olor a familia, con olores a encuentros y despedidas. Con el olor a niños recién nacidos y el sabor salado de lágrimas de alegría.

Al día siguiente cuando regresé a la escuela, iba yo tan contenta, con la boca llena de palabras. Ese día la maestra nos alentó a los alumnos , a relatar que habíamos hecho el fin de semana. Cuando me tocó el turno, comencé con timidez a hablar, pero paulatinamente mi conexión cerebral con mis cuerdas vocales, papilas gustativas y pituitaria incluida, provocaron tal avalancha verbal, que a Sor Sofía, la profesora de Lenguaje, tuvo que tomar asiento , porque lo mío no fue una avalancha aquello fue un tsunami. Desde entonces ya no fui una niña que se olvidaba de las palabras, del nombre de las cosas,; porque si eso llegaba a suceder agudizaba mis papilas gustativas, y mi pituitaria , rememoraba todos los sabores y olores , y como por obra de magia las palabras acudían a mi voz.

Con los años descubrí que escribir poesía o prosa es como cocinar con las palabras. Los autores Jugamos a crear nuevas historias , con sabor a tristezas o alegrías. Describimos paisajes con detalles olorosos, sin especificar una palabra en concreto. Nos deleitamos ensoñando amores pasionales o simplemente románticos; ponemos aquí y allá puntos y comas, para dar el punto de cocción adecuado a la trama de la historia. Soñamos con mundos extraños, desconocidos, pero aunque al despertar no los recordamos, los olores y sabores se han impregnado en nosotros y prenden fuego, con una chispa, las ideas , iluminando los recónditos lugares de nuestra memoria , despertando a la Musa que todos llevamos dentro.

Final

P. D.: aprendí algo muy importante, aprender no es una cuestión de sistema, aprender es una cuestión de método, ese que se adecúe a cada uno. 😘✔


@ Berta Martín de la Parte
 
31/07/2020