miércoles, 1 de marzo de 2017

Muerta de Miedo.


Fotografía cortesía/Licencia de Creative Commons.

Muerta de Miedo

Muerta de miedo


Ocurre en muchas ocasiones. No es algo nuevo. Nos cruzamos con una muchedumbre. Desconocida. Extraña para nosotros. Personas que nunca habíamos visto. Gente a la que no le interesas. Gente que a ti no te interesa. Pero un día, no se sabe bien como, algo imprevisto sucede; un detalle, un gesto, una mirada, una palabra dicha en tono amable o por el contrario una palabra dicha en tono agresivo; entonces te das cuenta que no somos extraños los unos a los otros, nos une a muchos algo invisible que nos hace convertirnos de seres anónimos a tener una identidad muy similar. No es una identidad de aspecto físico, sino que nos unen los individuales sentimientos íntimos que nos trastornan y sobrepasan. Nos une la intranquilidad, la insatisfacción y, a veces nos une el miedo.
-Me llamó mi prima, ayer, a eso de las cuatro de la tarde. Yo me encontraba medio dormida en un estado de duermevela. Podría decirse que estaba disfrutando de una siesta pero, no era así. Estaba adormecida como resultado de la toma de medicamentos. Estoy enferma y, no me queda más remedio que medicarme. Mi prima Elena, ese es su nombre, me llama muy a menudo, casi siempre a la misma hora, tal cual como ayer…
El teléfono sonaba y sonaba. Mis tímpanos escuchaban ese machacante sonido. Traté de localizar el aparato sin éxito. Quise moverme pero un cansancio interior me lo impidió.
El teléfono dejó de sonar. Confieso que fue una liberación, no tenía el ánimo como para conversar con la gente, aunque Elena no debería denominarla “gente”; ella es tan buena conmigo, tan comprensiva, es una buena escuchante y me hace sentir importante. En realidad ella no suele hablar mucho, más bien es de las personas que inician una conversación con palabras banales sin querer provocar interés, pero, yo creo, más bien estoy segura, que su método, porque lo que ella hace es un método,  lo ha aprendido y perfeccionado en el trascurso de los últimos diez años; para poder comprenderme y tratar de ayudarme a salir de este agujero negro en el que caí y no encuentro el modo de escapar.
-Elena comienza a hablar y, de pronto no sé cómo,  ella está callada y mi boca está llena de saliva una producción exagerada de saliva, que me llena la boca,  me la inunda e inicio un monólogo no premeditado, es como si a mis cuerdas vocales las hubieran dado cuerda y llegando al tope cuando la cuerda está en su punto, mis cuerdas vocales como si de una noria en movimiento se trataran, comienzan a vibrar y pronuncio palabras y trago saliva no toda porque en ocasiones noto como la baba me resbala por las comisuras de la boca, y Elena continua en la misma posición frente a mí, con su mano derecha apoyada en  el lado derecho del sofá.
- Supongo que después de sonar el teléfono la última vez, me quedé dormida. Acabo de mirar el reloj de la mesita de noche, marca las 8 de la tarde. Resulta que me encuentro en el dormitorio y, no sé cómo he llegado hasta aquí. Tengo hambre y sed. Me levanto y me dirijo hacia el cuarto de baño. Abro el grifo de agua a temperatura ni fría ni caliente en la bañera y, echo un chorrito de gel de baño. Mientras, pienso,- bajaré a coger algo de beber y comer de la nevera- . Creo que todavía quedan dos latas de cerveza y media pizza de ayer.
-Mi casa es una construcción de dos plantas. En la planta baja se encuentra el recibidor, un pasillo que da acceso a dos dormitorios uno de ellos con cuarto de baño incluido, una cocina, un aseo, muy práctico para casos de urgencia, el salón con cocina integrada. En la segunda planta, también dos dormitorios , un cuarto de baño y, una habitación a la que denomino la sala de desintoxicación – cuando estoy estresada utilizo los aparatos deportivos existentes , como cinta de andar, pesas, gomas elásticas, etc. 
-Desciendo a la planta baja por la escalera interior que une las dos plantas. Así como a lo lejos, escucho el ruido que provoca el agua saliendo del grifo en el cuarto de baño y, pienso debo darme prisa no vaya a ser que se desborde la bañera….
No enciendo las luces, conozco el camino. Siempre me ha fascinado el momento en que abro la nevera mientras la oscuridad invade la casa…Pues eso,  me acerco al electrodoméstico tanteo la puerta, la superficie está fría y como resbaladiza. Disfruto del momento previo a la apertura, agarro el asidero lo sujeto con fuerza y lentamente con cierta parsimonia comienzo a tirar de ella. Y como si de un milagro se tratara, un haz luminoso que se va ampliando paralelamente a la abertura entre la puerta y el electrodoméstico invade mi vida y ciega mis ojos.
-Cada vez que realizo la acción del frigorífico, cuando está oscuro; me asalta la idea de vaciarlo. Sacar toda la comida y bebida existente en su interior. Retirar los estantes y dejar el aparato, simplemente, vacío. De ese modo podría meterme en él y dejaría que el sueño se apoderara de mí, un sueño eterno  del cual no pudiera despertar. Un sueño que me protegería de los males que me acechan en el exterior. Aislada de peligros desconocidos o de los violadores,  asesinos y criminales que se ven en las noticias diarias en los medios de prensa. Al pensar esta última frase se estremeció de miedo; mientras paralelamente en el tiempo,  cerraba la puerta del frigorífico.
Lía con una cerveza en una mano y la media pizza en la otra, comenzó a ascender por las escaleras. El cuerpo le pesa mucho, los dos objetos que lleva en las manos se la antojan que pesan demasiado para ser tan pequeños. Por fin salva el último peldaño de la escalera y se sobresalta tanto que está a punto de caerse hacia atrás,  movimiento que salva al dejar caer la pizza al suelo y, con la mano libre poder asirse a la barandilla.
Sobre el suelo puede ver como comienza a deslizarse un fino hilo de agua procedente del cuarto de baño. ¡Joder¡ Ella corre,  eso sí con cuidado de no pisar el reguero líquido evitando el resbalar; al llegar a la puerta contempla un espectáculo que a ella se le antoja muy bonito. El agua ha sobrepasado la capacidad de la bañera, como consecuencia, el líquido se desborda por el momento en pequeños regueros a través de la estructura y, lo que le emociona, le seduce es la espuma flotante que se desliza, se evade, se escapa de la bañera cayendo como si fueran diminutas cascadas de burbujas.
Cierra el grifo. El suelo del cuarto de baño no está del todo encharcado, ha llegado a tiempo piensa por un instante.
Con ayuda de un par de toallas de baño consigue sin dificultad limpiar toda el agua. Ya no tiene ganas de tomar un baño, por lo que quitando el tapón de la bañera,  la deja vaciarse. El teléfono está sonando de nuevo.
- No, ahora no por favor. Aunque puede que sea Elena.
Se dirige a su dormitorio y levanta el auricular del teléfono, ¿diga?:
-         Soy yo,  ¿te alegras de escuchar de nuevo mi voz?
Los ojos de Lía  se abrieron de una forma desmesurada, las piernas la flaquearon, sus  labios temblaron, en definitiva: Le tembló el Universo entero. (1)
Hace dos días que Elena no llama a su prima. Bueno no es exactamente así, la llamó hoy por la mañana desde el trabajo sin obtener respuesta. No pensó en nada, simplemente supuso que todavía estaría durmiendo. Ahora ya está Elena de vuelta en casa. El día de trabajo ha sido agotador, clientes y más clientes que quieren comprar y, pagar muy poco.  Desde hace diez  años Elena trabaja de secretaria en el departamento de compras de una firma dedicada a la exportación de productos alimentarios y todavía  no se acostumbra a ese incesante ritmo de llamadas telefónicas y a esa invasión de emails que inunda la bandeja de entrada del correo electrónico. Es cierto que los problemas suelen ser siempre los mismos y, las soluciones también. Pero hay que continuar con la estrategia de mercado  que lleva la empresa: Al cliente hay que hacerle ver que siempre tiene razón, pero, a la vez hay que convencerle de que nosotros siempre mejoramos sus expectativas. Y la estrategia funciona, en el noventa por ciento de los casos.
 Como es en ella habitual,  después de preparar una cena fría, se acomoda en el sofá enfrente del televisor. Son cerca de las siete de la tarde hora del noticiero. Elena no presta demasiada atención, siempre es lo mismo , repetido de diferente modo, es como si los periodistas al no tener nuevas noticias que ofrecer, se limitan a utilizar el sistema de Microsoft en el que pueden cambiarse cualquier palabra con sinónimos…Vamos, que juegan con muchos de nosotros, creen que todos somos unos incultos. En esta reflexión  se encuentra Elena cuando de pronto ve las imágenes que un reportero de calle está emitiendo, en las que al fondo se puede ver la fachada principal de la cárcel de la ciudad.
Tras cumplir condena de 10 años,  antes de ayer, quedó en libertad el violador múltiple “Polecimoro “. A pesar de la violencia que utilizaba con sus víctimas, confesó al final que fueron cinco, todas sus víctimas sobrevivieron.  Únicamente una de las víctimas se presentó como acusación; acusación que permitió que fuera condenado.
Elena se levanta disparada del sofá. Polecimoro, Polecimoro, Polecimoro, repite una y otra vez a modo de letanía…
Elena no daba crédito a lo que escuchaba. Las noticias no presentaban ninguna fotografía con la que poder ver el rostro del violador. Pero ella  Elena, sabía cómo eran sus facciones, la mirada de sus ojos, la sonrisa perversa de sus labios, el aspecto y gestos de soberbio. Su voz inconfundible, su voz asquerosa,  pensó con un gesto de rabia y de miedo…Ella estuvo en el juicio, asistiendo cada día para dar ánimos a su prima.
De pronto, recordó las últimas palabras que el violador pronunció al escuchar la sentencia de ¡CULPABLE! , dirigiéndose hacia Lía, una Lía joven con el gesto del miedo reflejado en su rostro:
Siempre estaré en tu pensamiento, has sido mía y serás siempre mía. Morirás y tu último pensamiento será dedicado a mí. Ja, ja, ja.
-Elena se dirige al teléfono y marca con dedos nerviosos el número de su prima… Uno, dos, tres, cuatro, así hasta nueve veces suena el sonido de llamada… No obtiene respuesta. Cuelga y reintenta la llamada… Uno, dos, tres, cuatro, así hasta nueve veces suena el sonido de llamada…De nuevo sin obtener respuesta; y, entonces dando un golpe al aparato lo lanza contra el suelo, coge el llavero repleto de diferentes llaves y, ya en la calle, sentada en el asiento de su coche arranca el motor saliendo a toda velocidad.
La distancia que hay desde su casa y la de su prima son unos quince kilómetros. Transcurridos 15 minutos ya ha llegado delante de la casa de su prima. Aparca el coche de cualquier manera y busca la llave de la puerta de la casa de su prima. Le cuesta introducir la llave en la cerradura.
-Lía, Lía,-  grita Elena al entrar en la casa.
 Las luces del piso de arriba están encendidas. Se dirige a las escaleras y comienza a subirlas latiéndole el corazón al límite. A través de la puerta abierta del cuarto de baño,  puede ver un par de toallas empapadas de agua sobre las baldosas. El dormitorio,  – piensa- se habrá quedado dormida a causa de los medicamentos. Nada, la cama está vacía, Abre el armario de dos puertas, tampoco nadie. Un sudor frío se apodera de Elena, una respiración agitada casi la ahoga. Mira en las otras habitaciones. Nadie.
-Lía, Lía, - grita Elena de nuevo, esta vez bajando las escaleras.
Abajo está todo a oscuras. Ninguna luz encendida. ¡No, la luz del contestador del teléfono en el cuarto de estar parpadea! Parece mentira que un fuente de luz tan pequeña pueda iluminar tanto en la oscuridad. Elena puede identificar las siluetas de los muebles y objetos del salón;  Lía no da señales de vida, donde estás se pregunta Elena desesperada. De pronto como si fuera una señal se percata de la luz del contestador reflejada en la otra habitación, concretamente en la cocina y en un punto concreto.
Desconoce el porqué, no sabe el porqué, aun así dirige sus pasos hacia el punto concreto, el reflejo de la luz del contestador sobre la puerta del frigorífico la atrae como un imán. Ya en la cocina, se tropieza con cosas no sabe cuáles,  intenta encender la luz pero los nervios la impiden encontrar el interruptor.
Entonces Elena tiene un presentimiento, se acerca al frigorífico y comienza a abrir la puerta lentamente recordando una conversación que tuvo con Lía:
Cuando está oscuro; me asalta la idea de vaciarlo. Sacar toda la comida y bebida existente en su interior. Retirar los estantes y dejar el aparato, simplemente, vacío. De ese modo podría meterme en él y dejaría que el sueño se apoderase de mí, un sueño eterno  del cual no pudiera despertar jamás. Un sueño que me protegería de los males que me acechan en el exterior. Aislada de peligros desconocidos o de los violadores,  asesinos y criminales que se ven en las noticias diarias,  en los medios de prensa.
Elena se estremeció de miedo; mientras paralelamente en el tiempo,   abría  la puerta del frigorífico. Sabía lo que se iba a encontrar.
                                                                Final            (1) Cita del Diccionario de la Lengua Española.

©Berta Martín de la Parte
26/02/17

lunes, 23 de enero de 2017

Tatas Hadas --

                                              
Ilustración: www.todopapas.com


 El enlace os redirige al texto: Tatas Hadas

Espero que os guste...Disfruté mucho escribiendo .....

Un saludo cordial para tod@s.

©Berta Martín de la Parte

martes, 27 de enero de 2015

Dedicado; quizás a ti ?





Te he leído. Lo he releído.  

Y se me antojan unas palabras para dedicárselas a todas las mujeres y hombres que se encuentran perdidas/os en el desconcierto, y en la inseguridad. 

Llueve fuera y dentro, eso ayuda a despojarse de muchas cosas. No es malo. No es una señal negativa. ¿Porque no dejar a tus pensamientos, mirar más allá de las nubes que ocultan y no dejan ver el sol? O simplemente, ¡sal, y déjate empapar por las gotas de lluvia¡Déjalas que te humedezcan la piel y jugueteen con tus lágrimas! Ya verás que el sabor conjugado de la lluvia y las lágrimas sabe a dolor y alegría. Una mezcla que amarga al principio, pero que el sentimiento dulcifica, convirtiéndola en un elixir de paz. 
Ya se que estás cansada. La lucha te deja agotada. El mantenerte fuerte a la vista de los demás supone un gran esfuerzo. Mostrarse serena, tranquila como si ¡aquí no pasa nada! duele mucho.  
Deja que llueva, no dejes las emociones para otro día, tómate un café, no prometas tantas cosas, bastantes prometiste. Deja de prometer, y actúa.  
¿Porque extrañar a un buen marido? Demuéstrate a ti misma, que sola, tú misma puedes salir adelante. Y si un buen marido llega, disfrútalo, Pero mientras tanto ¿Porque pensar en algo intangible? 
No te quedes sola entre las cuatro paredes de un edificio, y decídete a cerrar esa historia, llega al último renglón. Dala carpetazo. Y cuando lo hagas, no te sumerjas, no pretendas comenzar una nueva historia. Simplemente, agarra el tiempo, y no lo dejes escapar. Amanece rápido. Anochece rápido. Pero entre esas veinticuatro hora que un día nos ofrece, puedes hacer muchas cosas. Desaparece, evapórate para tus enemigos. Planea, organízate, márcate metas posibles, y factibles. Sopesa tus capacidades, que puedes hacer, que sabes, a que estas dispuesta. 
 Infórmate, pide ayuda, esto último no es degradante, todo lo contrario, es un signo de inteligencia. 
Deja ver a tus ojos, el amplio horizonte. Existen otras ciudades, pueblos, otros lugares donde poder comenzar de nuevo.  Quedarse en el nido de la víbora, o en la guarida del animal que molesta y ataca, solo conllevará a continuar escuchando los mismos argumentos del otro… A eso se llama: Ni come ni deja comer.  

Perdón por mis palabras, pero así me han salido, del corazón. 

© Berta Martín de la Parte. 

8- Marzo- 2010



360. Reflexión.

                                                          




 Reflexión espontánea.


Cuando me inicié en esta andadura, de locos y locas…Sí me refiero a lo de 360 yahoo, no tenía muy claro el porque ni el para qué de mis intereses…Sin embargo, y como suelo hacer los últimos años, me lancé a la aventura, para ver que es lo que me podría ofrecer…

No es que yo sea de esas personas, que de todas las acciones que realiza, espere resultados, es decir ni resultados buenos ni malos…Aprendí hace tiempo a no esperar, sino más bien a dejarme llevar por los acontecimientos, aunque de un modo inconsciente , claro está como cualquier hijo de vecino, esperar esperaba algo…


En una ocasión, una persona me dijo, si esperas demasiado no recibirás nada; es preferible que no esperes nada, de esa manera cualquier pequeñez que se te ofrezca la consideraras un hermoso regalo…Y es cierto lo he comprobado…
.

Pongamos por ejemplo:


1- Mi creatividad ha renacido; pero de un modo diferente a la de hace unos años…, síntoma notorio y pienso que positivo, de que he evolucionado.
Ya desde pequeñita me gustaba escribir, dibujar, pintar, cantar, bailar, ser modelo..,; tocar la bandurria en la Tuna del colegio…Que hasta yo tenía mi capa, con la escarapela incluida…Y para las fiestas del colegio, nuestro director de la tuna Don Dámaso, nos hacía repetir hasta la saciedad,” Cuando mi barco navega”, “Clavelitos”, “Sebastropol” y otras más. Los buenos resultados eran evidentes cuando nos subíamos al escenario…Nuestras compañeras y padres incluidos, nos aplaudían a rabiar…Y yo me sentía la reina del espectáculo.
Entonces yo quería ser Famosa.


2- Hace años que comencé a escribir…, lo primero fue una redacción sobre el Niño Jesús, en el colegio, que por cierto gané el primer premio de entre todas las de la clase; luego escribí la letra de una canción para la fiesta de fin de curso del colegio a la que Don Dámaso la puso la música; mi primer poesía inspirada por mi primer enamoramiento en un muchacho de mi barrio…decía algo así como:
“Este Amor lo comparo con el mismo Sol, que quema y abrasa “…..jejejeje… ¡que tiempos.
Entonces yo quería ser Famosa.


3- Lo de dibujar, ya lo hacía desde parvulita…Continué dibujando durante mi época escolar…, mis cuadernos estaban todos ilustrados con los dibujos que hacía mientras las profesoras explicaban…, yo siempre fui una mala estudiante…, de la que se preparan el examen el día antes…
Entonces yo quería ser Famosa.


4- Hice mis pinitos como modelo en un pase para los almacenes Regalado…, por cierto que no me volvieron a llamar… ¿Por qué sería?..jajajaja..
Entonces yo quería ser Famosa.


5- Y muchos otros hobbys, con pinitos incluidos, que para no aburriros no relataré.
Entonces yo quería ser Famosa.


Para no hacer demasiado extensa esta entrada y resumiendo para llegar a la conclusión, y al momento actual en el que me encuentro evolutivamente…, pues que ahora ya no quiero ser Famosa, que me encanta pasar desapercibida. Que escribo por gusto, que pinto y dibujo porque me relaja, que los pases de modelo se los hago a mi Mariano, y que con vosotros recibo la satisfacción grande, de teneros como compañeros en este pulular por la vida.

En definitiva que he recibido lo esperado inconscientemente…, vuestra amistad aunque sea en modo interactivo…Gracias…


Besos cariñosos para tod@s.


© Berta Martín de la Parte.

20-Noviembre-2010



miércoles, 21 de enero de 2015

El gitanillo de Cádiz



El Gitanillo de Cádiz





Mi nombre es el que queráis y el que más os guste, eso sí del género femenino; en definitiva que podría ser cualquiera de vosotras.

              Para que os hagáis un poco idea de mi aspecto, os cuento que el cabello lo llevo cortado al estilo “Garçon”. Hace dos años me empezaron a salir canas, y tuve que decidir entre dejar asomar mis canas o teñirme, opté por la segunda opción, por lo que tengo mechas rubio platino sobre una base de rubio oscuro. Soy menuda de estatura. Soy de constitución delgada, aunque por la edad se me han acumulado unos pocos centímetros en la cintura, que maldita la gracia que me hacen; son tan rebeldes que haga lo que haga mis michelines se niegan a abandonar el barco.             
  • He probado de todo. A pasar hambre, a beber zumo de piña, o a comer filetitos a la plancha aderezados solamente con un chorrito de limón; pero nada los centímetros extras se han posicionado de tal manera, que a veces me parece escuchar en mi interior, como si ellos me cantaran la canción de “No nos moverán” de Joan Baez.
              Por ello y siguiendo la consigna de “Si no puedes vencerlos, ¡Únete a ellos!” como dijo en su tiempo el emperador romano Galerio apoyado por los co-emperadores Constantino y Licinio; he abandonado las dietas y ahora como lo que se me antoja. Una está ya en una edad que lo que debe de hacer es disfrutar y olvidarse de problemas superfluos; así que ahora cuando me parece escuchar la cancioncilla de “No nos moverán”, yo hago los coros y problema solucionado.
              Visto sencilla, adecuando mi vestimenta, eso sí, a las circunstancias y situaciones que me toca vivir. Situaciones muy diferentes, dependiendo de adonde asisto y con quien me relaciono.               Si voy a una entrevista de trabajo, cuya oferta es la de representar a una firma de productos farmacéuticos, con la obligada visita a farmacias de pueblos o de una gran ciudad, elijo ropa de ejecutiva; si voy a una entrevista, cuya oferta es la de repartir periódicos a horas en las que la mayoría de las personas duermen, entonces elijo el estilo deportivo e informal que el encuentro requiere. Nunca me ha fallado el sistema. Siempre me han contratado entre un montón de desempleadas. Es un proceso de adaptación que sigo a rajatabla, allá donde yo vaya y donde se me requiera.
               Por cierto, que han sido muchos y muy diferentes los trabajos que yo he desempeñado en mi ya larga vida. No me importa confesar, que he realizado multitud de diferentes profesiones. Y que estas no fueron de “larga duración”, pero las cuales “no hay mal que por bien no venga”, por lo que me he sentido siempre abocada a cambiar de paradigmas constantemente. Esto último, lo de los paradigmas, no ha sido negativo, todo lo contrario; me han hecho llegar a ser una superviviente en este mundo donde los valores de la sociedad están un poco en entredicho sorprendiéndonos cada día más, y haciéndonos poner en tela de juicio , lo que es BUENO – O- MALO  en  la película de nuestras  vidas.

              Por ello, por todo eso, hacía dos días que yo había llegado de visita a mi ciudad natal. Ya había visto a la mayoría de mi familia, pero hoy estaba citado con mi hermano mayor y su esposa. Habíamos quedado en encontrarnos al mediodía en la Plaza Mayor. El reloj del ayuntamiento dio la hora; eran exactamente las doce en punto del mediodía… Miré a la derecha y a la izquierda para comprobar si mi hermano también había llegado al lugar… Sonreí contenta; por la derecha de la Plaza Mayor les vi llegar, a mi hermano y a su esposa…Avanzaban tranquilamente a la vez que degustaban un helado… Yo, a través de los cristales ahumados de mis gafas de Sol, disfruté el momento como una niña, de la visión de la escena… Dos años había transcurrido desde nuestro último encuentro… Al momento comprobé también de soslayo, como avanzaba mi padre por el lado izquierdo, ¡eso sí que fue una sorpresa!... Mi querido padre caminaba ágil y contento hacia nosotros… Yo pensé en la suerte que tiene mi padre, de encontrarse tan bien de salud a sus ochenta años recién cumplidos; se le ve tan jovial y con una vitalidad increíble, y por suerte conserva una agilidad mental que ya desearía para mí, si es que alguna vez consigo alcanzar esa edad.
              El momento del encuentro entre todos fue muy emotivo… Besos, abrazos, risas tontas, risas mezcladas con llantos de alegría… Realmente un completo desgaste emocional, que me dejó exhausta para el resto de mi visita.
              Para pasar el buen trago y antes de ir a comer al restaurante, decidimos ir a tomar algo, como un refresco y unas tapitas a modo de aperitivo. Aprovechando que el tiempo era estupendo, lucía un sol espléndido, tomamos asiento en una terraza de las que hay en la Plaza Mayor… Nos acomodamos todos, en espera de que llegara el camarero a tomar nota… Yo estaba concentrada en mi familia, en sus gestos, en sus voces, en sus movimientos nerviosos por ese encuentro, pensé que nada ni nadie sería capaz de enturbiar o de desviar mi atención hacia otros temas, cosas o personas…
Pero de pronto me sucedió lo imprevisto… De pronto le vi…Joven, alto, delgado, con ese desarreglo en el vestir que arrebata a las mujeres, con la melena suelta de cabellos negro azabache, portando una mochila de color negro…:
Ascendiendo la luz del sol entre sus muslos,
asentándose
las sombras sobre su pelo
y le contemplé.
Idealizándole
sobre la arena de las playas
donde seguramente
se recuesta tranquilo y extremadamente hermoso .
Y le miré.
Absorta le miré,
sin saber si estaba despierta
o ese juego de su cuerpo era magia ensoñada,
y sentí
los fluidos de mi cuerpo incitantes a desparramarse sobre su piel de gitano.
Y le anhelé…
Y calladamente esperé a que se acercase,
sin apartar por un segundo mis ojos de sus hombros,
y fantaseé
abandonándome a sus encantos,
abrazándome a los deseos impuros,…
me contengo y callo.
Y te miro, y te anhelo…
Te acercas, me miras, te miro :

              -Hola buenas días. – Exclamó él, a la vez que nos mostraba un par de gafas de sol-, ¡mira estas!- se dirigió a mi cuñada- te quedarían de mimo guapa.
              - No necesito gafas nuevas, ya tengo unas, ¿No las ves?- replicó mi cuñada.
              - Te entiendo, las que llevas puestas son muy bonitas, y te quedan bastante bien. Pero tengo estas otras- sacó de la mochila un par de gafas que parecían de “marca”- ¡pruebatelas!
              -Oye majo,- le dijo mi hermano al vendedor- no queremos ser descorteses contigo, que ya sabemos que te ganas la vida con esto, pero no estamos interesados en comprar gafas.
             
El vendedor se quedó por un segundo indeciso. Vaciló. Jugueteó con el par de gafas con los dedos. ..Noté que se iba a marchar… Pero de pronto le intuí como se relajaba… Con total desparpajo se dirigió a mí…Y me envaré… Yo me parapeté como nunca lo había hecho detrás de mis propias gafas de sol, sin quitarle por un segundo los ojos de encima. De pronto recordé a mi amiga Elisa , s la cual conozco de Internet, que siempre dice que no puede  comprender la infidelidad , de cuerpo y pensamiento., vamos que no entiende como se puede llegar a ser infiel… En aquella conversación con mi amiga, yo llegué a ratificar todo lo que ella me argumentaba.Qué desvergüenza la que tiene un momento de infidelidad, que no hay derecho a engañar a tu pareja. Que o se está o no se está con el compañero amoroso. Que hay que mantenerse firme con los principios de cada una.

Al carajo con las teorías de mi amiga que diga lo que quiera, esto era la praxis ¡yo estaba siendo infiel con el pensamiento! ¡Y con qué ganas!
              El vendedor ambulante de gafas de Sol se dirigió a mí, con la mirada primero, con el gesto correspondiente, y hasta mis oídos me llegó su   voz insinuante, provocativa e incitante.
              - Y a ti guapa, estas gafas te sentarían muy bien. Las que tú llevas están bien, pero no acentúan adecuadamente tus bonitas facciones. Adivino que solo te sirven para ocultar tras los cristales opacos tus bonitos ojos.
              .
              Yo no daba crédito a lo que había escuchado…Él estaba ligando conmigo…Descaradamente, de una manera insolente…Y me gustaba, me consideraba  halagada como hacía tiempo no me había sentido. Por un instante estuve a punto de bajar mis gafas para dejar mis ojos al descubierto. Pero no lo hice. Me contuve, no se de donde saqué las fuerzas para dejar mis manos quietas, reposando sobre mis piernas. Luego supe que mi reacción fue mi protección, si lo hubiera hecho él se hubiera percatado que yo le estaba deseando
              Miré a mi familia, se les veía desconcertados, no por lo que el vendedor insinuaba, sino seguramente por mi propia disposición a dejarme piropear por el desconocido. Pero yo no deseaba cambiar de opinión, - ¡Qué piense mi familia lo que quiera! ¡Hacía tiempo que esperaba un momento de disfrute como este!
              Continué pensando rápidamente. De una manera atropellada me asaltaron cuestiones sobre la fidelidad, el perdón de una infidelidad, una infidelidad intangible. Eso, lo que yo estaba haciendo, era ser infiel con el pensamiento. ¿Desaparecerían por arte de magia el amor y el respeto hacia mi pareja? ¿Debería sentirme culpable porque me gustara el vendedor ambulante? ¿Por qué debía sentirme culpable por sufrir un ataque de deseo, un subidón de hormonas? ¿Si él no me ha prometido nada, ni yo a él tampoco?
              Y de pronto recordé el poema espontáneo que me inventé en Internet para comentar el blog de Elisa :
Déjame que te imagine.
Tal como yo deseo.
Quiero permanecer ciega.
Disfrutarte tal como eres.
No me quites la venda.
O trataré inmediatamente de cambiarte.
No te quites la venda.
O tratarás inmediatamente de cambiarme.
No me preguntes mis secretos.
Y yo no te preguntaré los tuyos.
Permanezcamos ignorantes.
El uno del otro.
De ese modo nos seremos fieles,
Para siempre.

              Y por fin despegué mis labios, que se habían mantenido aferrados el uno al otro, con un gesto reticente de ironía, con el rictus de una tímida y a la vez atrevida sonrisa.
              - Gracias, eres muy amable, pero la verdad es que no me interesan unas gafas nuevas; estoy contenta con las mías. Pero, te voy a decir una cosa, te encuentro muy simpático, eres un tipo muy interesante…Por cierto en Internet tengo una página Web, ¿me permites que hable sobre ti?
              Entonces el mostró sus dientes blancos como la espuma de las olas. Sus labios dibujaron una excitante sonrisa. Insolentemente se retiró sus propias gafas de Sol, para dejar al descubierto unos ojos negros inmensos y profundos…
-        Sí, no tengo ningún inconveniente; pero tengo una petición habla de mí, muy bonito, desde el punto de vista de tus actuales sentimientos, y dí mi nombre.
-        ¿Cuál es tu nombre?
-        El Gitanillo de Cádiz, - me respondió sonriente y alegre.
-        De acuerdo hablaré de ti y haré público tu nombre. Por cierto te deseo que todo te vaya muy bien en la vida.
-        Gracias,- dijo ocultando de nuevo sus ojos tras los lentes oscuros, a la vez que inició su retirada del lugar.

Le seguí con la vista durante un par de minutos. Le contemplé alejarse. Y de pronto se giró, volvió a retirar sus gafas de su cara y me dirigió un mensaje con su mirada:

Continúa imaginándome,
Tal como tú me deseas.
No permanezcas ciega.
Disfrútame tal como me ves.
No importa que te quites la venda,
Se que no tratarás de cambiarme.
Disfruta de los pocos secretos que de mí conoces.
No ignores este deseo inesperado,
Tú y yo nos seremos fieles para siempre.
Te aseguro que con ello no hacemos daño a nadie.
Yo seré tu secreto.


Fin
11-Julio-2009 
        ©Berta Martín de la Parte.



             

Mi agradecimiento a Maite, y Juan Luis, que gracias a un par de Blogs de ellos, me llegó la inspiración para escribir este relatillo.
Un abrazo para todos.